6 jul. 2010

Crónica Buika en Málaga: La «africana 'desorientá' de Mallorca» brinda por sus amores en el Cervantes

La artista canta a su «mamá Chavela» y cierra antiguas heridas en un concierto en el que puso pasión y mucho sentimiento. La «africana 'desorientá' de Mallorca» brinda por sus amores en el Cervantes


Eran cuatro en el escenario: tres músicos cubanos y «una africana 'desorientá' de Mallorca». Su nombre, Concha Buika. La artista, que lo mismo canta una ranchera que se arranca por bulerías, brindó anoche en el Teatro Cervantes 'El último trago' a sus amores, pasados y presentes. «Es la primera vez que piso este escenario desde que aquí mismo se me rompió el corazón... y lo tengo ahora en la garganta», dijo emocionada. Necesitaba regresar para curar las heridas del alma que un día le dejó una malagueña, porque «la mujer de esta tierra tiene nubes blancas en la cabeza, y eso vuelve loco a cualquiera». Recogió entonces las palabras de Carlos Gardel y entonó un sentido 'Volver'.

«Exorcizado ya el demonio del miedo», Buika arrancó el concierto y recordó a su otro gran amor: su «mamá Chavela». Interpretó 'Se me hizo fácil' -«aunque nunca lo fue», aclaró-, 'Un mundo raro', 'Las simples cosas' -con la única compañía del piano-, 'Cruz de olvido'... Y lo hizo sin imitar a la gran diva mexicana, a la que dedica su último disco. Se mantuvo siempre fiel a su estilo, a su ritmo, a sus tonos, con su peculiar y desgarradora voz.

Con ironía
Le puso pasión y emoción, pero también ironía reinventando a los clásicos. Como en 'Volver, volver', al cantar que su «corazón loco, estúpido y acojonado, que anda todo encabronado» no pidió volver a «tus brazos otra vez», sino a «la casa, mi casa, a la casa que aún pago yo». Carcajadas entre el público, y 'olés' al terminar la canción con la voz rota en un apasionado grito.
Dedicó un canto a quienes «aunque les duela el recuerdo quieren seguir recordando como yo», y brindó para que 'El último trago' y «el último amor sólo sirvan para levantar el brazo y pedir otro». Pero Concha Buika puede ser cantante y cantaora a la vez. Sacó su vena más flamenca en 'El tesoro'. «Lo escribí cuando me di cuenta de que podía escribir porque me podía escuchar. Dios bendiga el compás por bulerías».

La mallorquina de raíces africanas se siente cómoda, casi en éxtasis, en el escenario. Como si fuera una mera espectadora, retrataba con su cámara fotográfica a sus músicos en sus solos de piano, percusión y contrabajo. Y conectó con el público: sabe comunicarse con él y dejar su corazón pedazo a pedazo en cada interpretación.

Fuente: http://www.diariosur.es

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