24 abr. 2010

La intérprete española emociona al público culiacanense con el concierto 'El último trago', a través del cual homenajea a Chavela Vargas




Intensa, Concha Buika

CULIACÁN.- Con la mano en el corazón, los ojos cerrados y los pies bien puestos en el escenario, por aquello de que excluye el calzado, Concha Buika compartió voz e intensidad durante El último trago, un concierto en el que homenajea a Chavela Vargas.
La española hizo evidente sus raíces, pero también hizo sentir identificado al público con las letras que ha hecho éxito la intérprete nacida en Costa Rica pero nacionalizada mexicana.
Un piano, un contrabajo y percusiones, enlazados con un talento, fue lo necesario para que la comunión de cantante y público se diera. Los aplausos fueron una constante durante el evento realizado la noche del jueves en el Pablo de Villavicencio, que se prolongó por alrededor de hora y media.

Las notas de las teclas sonaron suaves para recibir a una intérprete apasionada, entregada, y que tras pedir a Dios bendiciones y al oro santo que saludaba abrió su alma para interpretar éxitos como Volver, dedicado a todo lo que siempre regresa, como el amor; Se nos hizo fácil, en un tono más rítmico al que la concurrencia se sumó con los aplausos, y Un mundo raro.
Dijo que traía un mensaje de su pueblo: "África está enamorado localmente del mariachi", afirmó en medio de la ovación y sin dejar de bailar.



Imprimiendo su sello, pero evidenciando la influencia que en ella ha tenido su musa, Chavela Vargas, la nacida en Mallorca continuó su repertorio, incluyendo Las simples cosas, sintiendo la letra.

Buika agradeció que las canciones ayuden a sostener el dolor con elegancia, y recordó a los cantos de ida y vuelta, así interpretó Volver volver, que contó le mandaron de niña y que quiso devolver esa noche, muy a su estilo, con su pasión y sensibilidad evidente.
"Brindo por el último trago para que el último no sea el último porque en el último nos vamos", expresó mientras se oían sólo las notas del piano. La emoción fue general cuando inició la letra de uno de los temas que ha hecho éxito Vargas, y que la española incluyó en su reciente álbum.
Alguien del público le solicitó Mi niña Lola, y cumplió la petición de esa "santa", evidenciando el rediseño que hace de la copla española, así como también Cruz de olvido, con un sabor distinto, pero manteniendo la intensidad de su voz, de su ritmo vernáculo africano, mezclando naturalmente sus raíces.


Sonriente, romántica, y hasta sentimental, prosiguió con Luz de Luna, Miénteme bien, entre otras, a solicitud de los culiacanenses, que ovacionaron la entrega y pasión demostrada en su repertorio chaveliano.

MÚSICOS
Acompañaron a Concha Buika en el escenario Iván Lewis, piano; Danny Noel, contrabajo, y Fernando Favier, percusiones.

Fuente: http://www.noroeste.com.mx

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