12 dic. 2009

Crónica del concierto: EMOTIVO LA CANTANTE PRESENTÓ SU DISCO HOMENAJE A CHAVELA VARGAS.


8-RECITAL DE CONCHA BUIKA

Músicos: Iván “Melón” Lewis (piano), Danny Noel (contrabajo), Fernando Favier (percusión).

Lugar: Teatro Gran Rex.

Fecha: jueves 10 de diciembre.

Duración: 1 hora 40 minutos.

Público: 3200 personas.



Un año después de su presentación en el N/D Ateneo, la mallorquí Concha Buika embrujó al público del Gran Rex con El último trago, su disco homenaje a Chavela Vargas.

El disco, que incluye clásicos como Sombras, Luz de luna, Las ciudades y Canción de las simples cosas, fue grabado por un grupo liderado por el pianista cubano Chucho Valdés. Para esta presentación, Buika volvió a la compañía de su pianista Iván "Melón" Lewis, líder de un muy bien equilibrado trío que completaron el contrabajista Danny Noel y el percusionista Fernando Favier.

El jazz estuvo siempre presente en la vida de Buika, en la voz de su madre y en la buena elección de los discos que ella escuchaba. Las coplas y el cante se colaban desde la calle por la ventana. La vena flamenca y la amplitud rítmica del África son una herencia que Buika no niega pero a la que no se aferra en actitud guardiana. Desde su linaje ecléctico devora el mundo, arrasa toda frontera con envidiable fogosidad y desprejuicio.

Esa fogosidad tiene una hermosa representación en el exquisito y tan espontáneo como impredecible movimiento de su cuerpo, y en su voz melismática que entre crepitares y crujidos resuelve la tensión de una frase y termina por tragarse hasta la pena.

Buika canta a Chavela pero sin impostar un tono, sin perder su habitual chispa. Hay algo infantil en su espontaneidad, en la forma en que reconoce no haberle puesto nombre a un tema "total para qué si ya todos sabemos de qué habla", en la manera en que se ríe cuando termina de soltar una de sus tantas inquietantes ideas sobre el machismo, sobre ese absurdo que es para ella el amor monógamo o sobre la tonta idea de que una mujer se completa sólo al lado de un hombre.

Aunque es dueña de una locuacidad admirable, las frases de Buika, como las de los niños, tienen algo de simple juego de la imaginación, comienzan por no tener sentido y terminan por desnudar verdades. La extraña mezcla de candidez infantil y observación crítica se enlazan también en su canto junto con la furia del flamenco. Una mezcla que consigue extraer frescura del -y ya extenuado para la platea porteña-Volver.

Con la candidez y devoción de una novata en su primer recital, toma una cámara de fotos que la espera junto a la infaltable botella de agua y se esmera en encontrar el mejor encuadre para cada uno de las pequeñas coreografías que realizan las manos de sus músicos sobre cada instrumento.

Con aspecto de diva y alma de niña, Buika no oculta la sorpresa que le da el Gran Rex repleto y una platea ovacionándola de pie. Lagrimea y desaparece dentro del abrazo protector de Lewis antes de entregar un último y desgarrador Nostalgias.«

Concha Buika

El último trago

Lugar: Teatro Gran Rex, jueves 10.

Muy bueno

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