15 nov. 2009

Entrevista a Concha Buika: "La diosa de la fusión" (LCD)

SAcaba de editar un disco para homenajear a Chavela Vargas junto a Chucho Valdés. Dos ascendentes africanos para universalizar el llanto del mariachi que ha sido aplaudido por Almodóvar y Sabina. “El último trago” ya está en el país y ella habla con “LCD” de amores, bares y desengaños. “El motivo de vida es un latido”, dice y quiere venir a Chile.

La diosa de la fusión

Su fusión es extraña. Y no sólo de música, sino de vida. Concha Buika (37) nació en Palma de Mallorca y se crió entre gitanos. Pero su herencia es africana, de Guinea Ecuatorial, donde la tribu de los boobe sobrevive pescando.

Desde Malabo llegó a España su madre, una mujer que no ha parado de bailar en su existencia, sin importar si es rock o bolero. Todo lo baila. Y Buika, de pequeña, todo lo absorbe. Dice que nació con una melodía encima. Que no eligió la música, sino que ella fue la elegida.

“No fue una decisión que tomara yo, es una decisión que tomó el destino. Yo soy una chica de barrio. No escogí nada, me ofrecieron dinero por cantar y dije bueno. Los pobres no elegimos. Siempre viví en la música, soy africana de origen y los africanos necesitamos la música como un aspecto vital, para vivir, para sentirse más cerca de Dios”, dice al teléfono desde Madrid, mientras se apronta a seguir con la gira que concibió gracias a “El último trago” (Warner, 2009), disco homenaje a Chavela Vargas que grabó con el pianista Chucho Valdés y que la podría traer a Chile.

Al comienzo de la conversación su voz suena seca y seria, pero los recuerdos de infancia inevitablemente la llenan de risa. “Mi madre no entiende nada, hasta hoy sigue igual, sigue bailando.

Da lo mismo si el tipo que hace música tiene una cresta o unas greñas que le llegan hasta el suelo, ella baila. Si su cuerpo se puede mover ella está contenta”, relata esta miembro de una familia de seis hermanos.

“Y mi padre por ahí tuvo unos cuántos más, tengo algunos como champiñones, que crecen detrás de los árboles…”, dice ahora riendo y recordando que una vez vio a un chico lindo con el que quiso liar, pero que se parecía sospechosamente a ella. Imagine el resto de la historia, porque la suya es una familia de artistas y locuras, con una hermana diseñadora de alta costura, uno que se prepara para ser director de cine y todos fanáticos de la música. “Y tengo un hermano medio rarete que ha salido de tu profesión (periodista)”. Le dicen Judas y por él, cuenta Buika, su clan se pregunta “¿Qué hicimos mal…?”.

-¿La oveja negra?

-La blanca.

LA SACERDOTISA DE ALMÓDOVAR

El cineasta Pedro Almodóvar dice en un texto para el “El último trago” que Chavela creó con su voz un monumento a la pasión desatada, al desgarro, al abandono del ser amado, a la oscura soledad bañada en mares de alcohol.

“La ceremonia en que convertía sus actuaciones tenían la intensidad de un culto religioso en el que Dios era sustituido por el ser amado. Buika sin proponérselo es la nueva gran sacerdotisa de esta forma de mística. No concibo un homenaje más certero a Chavela que el que le hace la cantante afromallorquina en ‘El último trago’, que es como decir en el último suspiro”, remata el manchego.

Cómo una chica africana llega a convertirse en una de las mejores exponentes del flamenco actual y conquista las almas de los cracks de la cultura hispana. Ella cree que fue su hábitat y de nuevo el destino.

“No creo que el flamenco sea una cosa de españoles, ése es un concepto que vive en las afueras. Yo crecí en un barrio muy flamenco y desde bien chiquita en la barriada todos mis amigos eran gitanos, ahí las niñas pasan gran parte de la vida cantando. Y yo lo hacía. Bajaba a la calle y me dedicaba a eso, a cantar, a bailar”.

En esos movimientos de su carne morena, fue enamorando con un eclecticismo que no teme mezclar rancheras, son y cante.

“Tener miedo a la fusión es tener miedo de uno mismo. Somos todos seres fusionados. Toda nuestra vida es una fusión, todo lo que nos mantiene vivos es una fusión. Es lo que somos. Lo que hoy defienden los puristas fue también el modernismo de hace 50 años. Nosotros estamos en todas las músicas, lo que no quiere decir que todos los estilos sean iguales, pero va por la necesidad de expresar. La gente necesita expresar las mismas cosas. No hay muchas diferencias entre las letras de un país a otro. Todos reclaman lo mismo, quizás un poco más de amor, un poco más de cordura, un poco menos de locura, un mundo más selvático. Todas las canciones del mundo reclaman lo mismo.

-Y sobre fusiones… ¿te gustan los grupos Ojos de Brujo o Los Bichos?

-SÍ, claro… además me caen muy bien. Pero no me siento como para juzgar el trabajo de otros. Hay una realidad que es la mancha enorme que queda cuando todo el público se ha marchado de un concierto. Es la huella de un grupo de personas que por un momento ha estado de acuerdo en lo mismo. Y eso está muy por encima de los gustos personales. Puede suceder que un grupo o una cantante no me llame la atención, pero solamente por juntar cien, diez o siete personas en un recinto dejándose el corazón, yo a ese artista le beso los pies y doy gracias por que exista. Si se ven personas unidas, con ganas de amarse, si eso lo consigue un compañero, pues le como el corazón.

Buika es potente. No va del sueño a la poesía, sino que aterriza sus convicciones y las vive. “Soy una mujer tribal, vengo de una familia que pertenece a una tribu. Vamos zumbando y delirando por la vida. Lo que nos traiga Dios. Yo no busco nada, yo encuentro…”.

-Pero la tribu en nuestra sociedad tiende a desaparecer y son las minorías las que suelen rescatarlas, si es que pueden.

-Tendemos a reflejar lo que nosotros vivimos. Creo más bien que la tribu se adapta a los nuevos tiempos. No creo que desaparezca, porque los individuos que venimos de pasados tribales recientes necesitamos muchísimo esas relaciones para no desaparecer, lo llevamos en la sangre. Lo que he aprendido es lo que me han enseñado mis padres y es lo que pienso enseñarles a mis hijos. La crisis económica grandísima que hemos vivido, no es más que un reflejo de la verdadera crisis que está viviendo el ser humano que es la crisis del alma. Ya no se puede trabajar más horas y cobrar menos dinero, esforzarse más y pretender más de un ser tan simple como el humano. Creo que la tribu va a reconstruirse, tiene que volver a salir la necesidad de establecer nuevos modelos de familia, nuevos modelos de pensamiento, el ser humano necesita volver a creer en sí mismo como individuo.

EL ÚLTIMO TRAGO, CON QUIÉN

“No tengo certezas, pero creo que el proyecto nació de una botella de ron mal acabada. Algo así tiene que haber sucedido…”, dice Buika para referirse a “El último trago”, el flamante elepé que grabó en Cuba junto a Chucho Valdés, en homenaje a la Vargas.

ImagenLa historia del génesis sería más o menos así: un trío de compinches compuesto por Bebo Valdés, Pedro Almódovar y Javier Limón se reunieron en una casa o en un bar.

“Un trío de locos”, remarca Buika, que “hasta que no se acabaron la botella, fliparon y se emborracharon, no concibieron el proyecto. Luego nos llamaron a Chucho y a mí… cosa de locos”, comenta.

Y es que parece curioso: un disco con una africana de Mallorca y un africano de Cuba cantando rancheras. “Insisto, tuvo que venir por fuerza de una botella de ron mal acabada”, ríe la morena.

Grabaron en La Habana sin parar durante 11 horas. Ahí se quedaron y tocaron. “Es una ciudad extrañísima, muy divertida. Fue una especie de sueño. Llegas y te pones un abrigo de humedad, como si te hubieras fumado siete porros”, recuerda la mujer que conoció a la homenajeada a los 18 años en una residencia de estudiantes, aunque sus canciones las oía desde pequeña, mientras la silueta de su madre se dibujaba en la pared, haciendo un torbellino con esas caderas benditas.

-Dijiste: “Chavela es una persona tremendamente mala leche”.

-Ja, ja, ja… Sí que lo es. Y me encanta eso, por derecho por supuesto. Mala leche por derecho y a mucha honra.

-¿Resultó especial que Cuba se transformara en la plataforma de este disco?

-Es un lugar muy curioso, me encantó. En España cuando la gente quiere viajar a África y le da miedo pues viaja a Cuba. Pero Cuba no es África. África está en España, en París. Cuba es un país que se está reinventando, comenzando a nacer. Maravilloso. Estamos a punto de presenciar la primera civilización selvática y civilizada, lo que me da una emoción que te cagas. Es un país libre de pecado, de toda culpa, libre de todo, donde se vive la inocencia, me encantó.

MEXICAFRICA

En un blog dedicado a la cantante (http://buikafans.blogspot.com/) hay una sección donde otros notables responden con quién se tomarían el último trago.

Ahí Joaquín Sabina dice que el penúltimo se lo tomaría con Chavela y con Concha, con Leonard Cohen y con el inmenso José Alfredo Jiménez, autor de muchas de las canciones que popularizara la Vargas y que hoy se propagan como un virus en la belleza de Buika, quien se lo tomaría con todos los que van a verla a un concierto.

-¿Por qué te juegas con el canto solemne a la tristeza, como el de José Alfredo Jiménez?

-Acostumbramos hablar esos temas con grandes distancias, cuando por dentro nos está doliendo. El victimizarse es aparentemente un as que tenemos bajo la manga, pero también es un arma de doble filo. En las canciones antiguas no era así. Uno lloraba su pena pero lo hacía desde un pedestal distinto. Antes uno podía pedir de rodillas, pero con la cabeza alta, dignamente. Hoy es mejor decir, le dejé yo, a decir me dejaron. En nuestra sociedad tan competitiva no podemos permitir que nos dejen por una cuestión de orgullo. Antes las penas se lloraban… y por eso se mejoraban.

-México revitaliza el despecho a punta de tequilazos…

-Es el reconocimiento del mismo mortal. Es algo como “por aquí he pasado yo alguna vez”. El que quiere entrar al desierto con medio vaso de agua está jodido. Pero si llevas 25 años tratando de entrar al desierto con el mismo vaso de agua, pues hasta te ríes.

-Compraré un botellón más grande.

-Ja, ja, ja… Pero esta sociedad moderna también tiene cosas muy bellas además de las pestes, como el reconocimiento de la autoestima que ha lanzado el desamor a otra dimensión. Ya no es tan trágico ni horrible. Hoy está la opción de verlo como la única forma de regresar el amor a tu vida. Comienzan los días en que abres los ojos, como cuando eras adolescente, te preocupas de ti. Ahí debes aprovechar porque pronto volverás a entregar el corazón, nos gusta entregarlo y eso es justo. Estando en ese proceso uno abre la puerta a nuevas gamberradas y eso es más divertido que pasar escondido teatralizando tan horriblemente cortándote las venas. Ya ha dejado de ser lícito el culpar al otro por que no te quiera. Es algo tan sencillo, es una opción libre. Dejar es un acto de cariño, para que voy a estar aquí haciéndote perder el tiempo. El desamor es algo que nos hace volver a querernos a nosotros mismos.

VOLVER

-Hablas mucho de África, ¿has ido?

-Estuve en Mozambique en un teatro con 2.000 personas y no había un solo negro.

-Fuerte…

-Muy fuerte. Una lectura y un trasfondo triste que no sé cuál es. Es como si fuera a Chile y me metiera a un teatro a cantar y sólo hubiese noruegos. Ya está bien de eso.

-¿Y a tu tierra en Guinea volviste?

-No, pretendo ir ahora. Pero pasa que cuando tienes dinero es porque estás trabajando y no tienes tiempo. Pero cuando tienes tiempo es porque estás en paro y estás más colgao de pasta. Siempre estuve en esas…

Aunque su compañía discográfica no ha confirmado la visita, Buika asegura que vendrá a tocar a Chile en un viaje a Latinoamérica cuya travesía cuenta presentaciones en México y Argentina, el 4 y 10 de diciembre, respectivamente. “Más vale que vamos a Chile”, dice ella, y si lo hace (atinen productoras) podría venir con el productor Javier Limón, dedos tras Paco de Lucía o Andrés Calamaro, y uno de sus mentores, con quien tiene una relación que traspasa el trabajo.

-¿Son marido y mujer?

-Nosotros somos la materialización de uno de los sueños de Henry Miller. Es verdad. Él decía que el arte era como follar. El arte era como salir de mí para entrar en ti. Era lo más parecido al sexo que conocía. Creo que Javier Limón y yo somos amantes de esos conceptos. De la comunicación a través de los sentidos por el arte. El poder conectarte con la persona a través de la ropa y a través de la piel y de todo lo que él crea. Es lo que pasaba cuando Billy Holliday cantaba, los mismos personajes que no podían sentarse al lado de ella por ser negra, pagaban por ir a verla. Esa conexión con el arte es la síntesis de ese pensamiento. Lo que hacemos es más grande que nosotros mismos.

-¿Es tu motivo de vida?

-No, el motivo de vida es un latido, y que la sangre siga. Para eso hay que darle ganas al corazón para que la sangre siga subiendo y el corazón siga latiendo. Dentro de eso y de la fe, creo que se encuentra todo.

-¿Y para dónde vas?

-No lo sé, porque no me importa. Soy una persona que no se tiene miedo, que vaya donde vaya estaré… guapamente.

A lo lejos suenan tambores. La tribu canta a la divinidad y una mujer mayor sigue bailando, mientras su hija se encamina por el soul, el flamenco y las rancheras, no puede parar… que nunca pare.

Fuente: http://www.lanacion.cl

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