5 nov. 2009

Chavela Vargas: «Lo que ha hecho ‘mi hija negra’ es una maravilla»

Cómplices Chavela Vargas y Concha Buika, el pasado octubre, en la casa que la artista mexicana tiene en Tepoztlán. Foto: RUBÉN ABRAHAM"

Cómplices Chavela Vargas y Concha Buika, el pasado octubre, en la casa que la artista mexicana tiene en Tepoztlán.
Foto: RUBÉN ABRAHAM

Ahora es su «hija negra». Y escuchar en su voz canciones como Se me hizo fácil le parece, dice, «una maravilla». Pero cuando la gran Chavela Vargas conoció por primera vez a una entonces desconocida Concha Buika en la Residencia de Estudiantes de Madrid y la escuchó cantar, le hizo callar antes de que terminara y no dejó que al día siguiente le acompañara en el escenario.
«Para, para. Necesitas mucho todavía para cantarme», le soltó la intérprete de Cruz de olvido. «La barca en que me iré/ lleva una cruz de olvido/ lleva una cruz de amor», reza la canción de Juan Zaisar Torres que Vargas grabó en 1996 y que Buika rescata en El último trago. Y olvido y amor es lo que Vargas percibe en este homenaje en forma de disco que su discípula más aplicada le quiso regalar en persona, desplazándose hasta Tepoztlán (México), donde Vargas apura la vida en una silla de ruedas que espera abandonar muy pronto.


La artista, de 90 años y retirada de los focos, atiende a EL PERIÓDICO vía telefónica. Habla muy despacio. Y repite continuamente que quiere que Concha vuelva a su lado, «para platicar» sin prisas con ella. Se profesan un amor transoceánico. Pero la distancia, asegura, no podrá con ellas.

–¿Qué le parece que alguien tan joven como Concha se dedique a grabar sus canciones y que este disco en cuestión se edite en 30 países?

–Es estupendo. Y no me extraña nada que triunfe. Yo me lo pongo continuamente.

– ¿Cuál es la versión que más le gusta, su preferida?
Las simples cosas.

¿Por qué?
–Porque es una canción simple y bellísima. Me encanta como ella la canta. ¡Me da tanto gusto oírla...!

Luego viene un largo silencio, y vuelve a repetir: «Estoy esperando que venga. Me llama mamá, ¿sabes? Yo la quiero y admiro muchísimo».
La cantante que osó a vestir pantalones y poncho e interpretar rancheras (coto privado de hombres en ese momento) con su inseparable revólver 38 Special lleva 20 años sin beber un trago. «Ya me bebí todo lo que había que beber», dice, con sorna.

–¿A qué le teme Chavela?
–A nada. La muerte me encontrará libre, sin yugos. A Concha le digo que el camino está lleno de piedras. Algunas preciosas, otras corrientes y muchas amargas. Pero, ¿tú sabes cuándo vendrá? Quiero platicar con ella.

Fuente: http://www.elperiodico.com

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