6 ago. 2009

Crónica: EL AFROFLAMENCO DE BUIKA Y LA AFROCUBA DE VALDÉS BRINDAN A LA SALUD DE CHAVELA VARGAS


PEDRO ALMODÓVAR, BIBIANA FERNÁNDEZ Y ROSSI DE PALMA, EN LAS NOCHES MÁGICAS DE LA GRANJA

Segovia, 06/08/2009 ZOQUEJO

El afroflamenco de Concha Buika y la afrocuba de Chucho Valdés se fundieron anoche en un abrazo musical a la salud de Chavela Vargas. Fue en el Patio Central de la Real Fábrica de Vidrio del Real Sitio, en una más de las Noches Mágicas de La Granja.

Y la noche fue, en efecto, mágica, a la luz de dos estrellas negras que unieron sus talentos para ofrecer un repaso por lo mejorcito de la discografía de la mexicana. Bajo la luna llena de La Granja, al aire libre, Pedro Almodóvar y dos de sus chicas, Bibiana Fernández y Rossi de Palma, no quisieron perderse el concierto. La cantante les dedicó varias de las canciones. El último trago, que así se llama este homenaje a Vargas, como no podía ser de otro modo, incluye temas como Soledad, Luz de Luna, Cruz de Olvido, Sombras, Las simples cosas o Un mundo raro. Algunos de ellos ya han sido llevados a la pantalla por el cineasta manchego.

La voz flamenco-africana de Buika y el piano que habla de Chucho dan como resultado un homenaje sentido y puro a Chavela Vargas pero que suena distinto. Mejor cuanto más acoplados están pianista e intérprete. Al final, en el mundo raro de con-fusión y mestizaje en que vivimos, da igual si suena blanco, negro o canela, lo importante es que transmita. Y Buika y Chucho, lo hacen. Juntos y por separado.

Buika y Chavela, de Guinea a Mexico pasando por Palma de Mallorca, tienen mucho en común. Mujeres de raza, provocadoras y valientes, ambas son amantes de los amores difíciles. Y a ambas se les nota en su cante. No en vano, Chavela llama a Buika "mi hija africana". Una diferencia perceptible es que Buika llora cuando canta, pero ríe entre canción y canción.

Bibiana Fernández pronunció unas palabras acerca de su gusto por el Real Sitio y sus pinares. Recalcó que si sale con el vaso en la mano, es porque bebe. No se esperaba menos de un homenaje a Chavela Vargas que lleva por nombre El último trago. Aunque Buika bebió agua en todo momento, lo cual es de agradecer.

Fuente: http://www.zoquejo.com

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