25 jun. 2009

ENTREVISTA A BUIKA EN EL DIARIO DE SEVILLA CON MOTIVO DE SU CONCIERTO ESTE SABADO (26 DE JUNIO DEL 2009)

Mañana a las 22:30, en el Patio de la Diputación de Sevilla, adelantará alguna de esas rancheras y boleros sin dejar de rendir homenaje a la copla y a sus grandes poetas.

–Comenzó cantando jazz y, durante un tiempo, se ganó la vida en Estados Unidos haciendo imitaciones de Tina Turner. ¿Qué pervive de aquella Buika en ésta que debe su fama a un género tan español como la copla?

–Sigo siendo la misma intérprete de jazz, porque es lo que hago en particular; desde el jazz revisito la copla, la ranchera, el bolero o la rumba. Lo importante no son los temas que se graban sino lo que cambia dentro de ti mientras haces tuyo un sonido, una canción. Cómo rodeas esa música de tu misterio, de tu belleza, de tu verdad personal. En Sevilla ofreceré sobre todo muchas canciones de mi tercer álbum, donde hay coplas como La falsa moneda o La niña de fuego, de Quintero, León y Quiroga. Y lo que vaya surgiendo. Lo importante es sentirnos a gusto.

–En Niña de fuego ha vuelto a colaborar conJavier Limón, el productor fetiche del nuevo flamenco, con el que logró el inesperado éxito de Mi niña Lola. ¿Qué le atrae más del trabajo juntos?

–Javier es un gran tipo, un compañero de trabajo muy ameno, como productor y compositor. En este tercer disco ha escrito para mí letras de desamor que he sentido como propias y sonidos que no había abordado antes. Culpa mía, por ejemplo. Él me dijo que era una bulería pero yo no sé en qué consiste ese palo del flamenco: lo canto sólo porque cabe en mi ritmo africano, en mi musicalidad negra.

–Sus biógrafos insisten en que llegó al jazz tras escuchar en Londres a Path Metheny. ¿Cómo se encariñó con la copla?

–Por Miguel Poveda, ese cantante extraordinario y un ser mágico, una persona excepcional. A mí me parte. Canto copla por su culpa. Yo interpretaba blues y jazz, sobre todo desde que Rachel Ferrer me invitó en Las Vegas a cantar en el Blue Note. Pero fue escuchar a Miguel Poveda cantar La bien pagá y enamorarme como una perra. No paré hasta que metí el tema en mi repertorio. Mi banda de entonces, que era rockera, no daba crédito. Poveda se ríe mucho conmigo, le divierte mi africanidad. Y sabe que lo hago todo con mucho respeto. Que yo, como cantante de jazz y africana que soy, lanzo una mirada a esa perla de la música que es la copla para rendirle homenaje.

–Y ahora se ha enamorado de las rancheras y de Chavela Vargas.

–Todos los sonidos son estímulos para mis sentidos, que no entienden de nacionalidades. En el arte hay que ser apátridas. Las fronteras las pone la carne, la piel. La vida me ha hecho un gran favor permitiéndome trabajar con Chavela, una mujer que vale más por todo lo que calla que por lo que cuenta. Chavela sigue. Medio quemada pero sigue. Porque los artistas, más que con la voz, cantamos con el deseo. Qué hubiera sido si no de ella, de Joaquín Sabina... Cantamos cosas y terminamos contando la vida. Grabando con Chucho Valdés esos temas de Chavela, como Vámonos o Cruz de olvido, me embargó la emoción y desde entonces no me suelta. Él me empujó hacia las notas, me hizo cantar como nunca hubiera soñado. Estoy deseando que nos reencontremos en esa gira con la que vamos a recorrer medio mundo, del Polo Norte a Japón.

Fuente: http://www.diariodesevilla.es

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