16 abr. 2009

CRONICA Concierto en La Habana, "El Chucho y Buika ponen 'magia negra' a las canciones de Chavela Vargas


Un poco de agua sobre unos pétalos de rosas cubriendo el escenario, para pedir la bendición de los santos africanos, abrió el concierto con el que la cantante Concha Buika debutó en La Habana, de la mano del maestro Chucho Valdés y para homenajear el 90º aniversario de Chavela Vargas. Una mezcla explosiva de flamenco, corridos mexicanos y ritmos cubanos.

El concierto congregó a muchos españoles que no quisieron perderse la ocasión de ver a la cantante que ha actuado también en clubes y centros nocturnos de Las Vegas y Nueva York. Era tanta la expectación que la gente, entre ellos muchos artistas e intelectuales cubanos, trataba de abrirse paso hasta la entrada del teatro a codazos.

La ocasión lo merecía porque, a teatro lleno, la cantautora mallorquina con ancestros de Guinea Ecuatorial estrenaba para el mundo su nuevo disco acabadito de grabar en los estudios Abdalá de la capital cubana.



'Un mundo raro', la inolvidable canción de José Alfredo Jiménez, da título al disco producido por el destacado guitarrista Javier Limón y que verá la luz internacionalmente hacia el mes de septiembre. Según Limón, el resultado del trabajo es «una obra memorable». Hay que creerle -y más tarde lo comprobamos- porque ya produjo 'Lágrimas Negras', el exitazo de Bebo Valdés y Diego El Cigala.



En cuatro temas solo tuvo la compañía del piano de Chucho; en el resto, la del trío que habitualmente acompaña al más célebre pianista cubano y figura de cabecera del jazz isleño. La compenetración fue tan grande que fue grabado en apenas 11 horas.

A Limón y Buika seguramente les hubiera gustado que durara más para quedarse más tiempo en Cuba, país que ambos visitaban por primera vez. En total, el disco tiene 13 canciones que en distintas fases de su carrera ha interpretado Chavela Vargas, entre ellas 'Cruz de olvido', 'Luz de luna', 'Somos', 'Cuando tú te hayas ido' y 'Soledad', que suenan como rumbas, chachachás, boleros o jazzeadas. Del primer encontronazo -la Vargas no aceptó compartir escenario con Buika-, pasaron a ser tan amigas que la legendaria intérprete mexicana la llama su 'hija negra'.


Según Valdés, la unión se fundamentaba en que desde el punto de vista musical, «las raíces tienen mucha relación». De 'la Buika' dijo que era una «artista sui generis tanto como Bola de Nieve». Y agregó: «Su timbre de voz es muy especial, el dominio de la voz y ese deje flamenco la hacen especial».

Fuente de la crónica: http://www.elcorreodigital.com/

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