25 oct. 2008

“Hoy en día ser mujer es un coñazo” ENTREVISTA A BUIKA POR (.revista-noticias.com.ar)

.
Ella asegura que ese par de Martín Margiela de charol rojo a los que está subida son “como zapatillas”. Y no lo dice, pero sin duda se sentiría mejor si –como este diseñador belga– pudiera desarrollar su carrera sin jamás posar para una foto. A Concha Buika en principio la incomodan tres cosas: las cámaras (“Aunque si de repente un tío buenísimo se pone a sacarte fotos en bolas, te lo pasas teta”), los espacios libres de humo en donde sus Marlboro no son bienvenidos, y las piscinas (“Me asusta el agua. Yo sólo floto cuando me fumo un porro”). Eso sí, jura y perjura –en su tono de voz bajo, cerrado, rápido y ceceoso– que no hay pregunta que le moleste: “Hay entrevistas que me han resultado un auténtico grano en el culo y otras en las que me dio mucha rabia que terminaran. Todo depende de las personas y de tu deseo de hacerlo”.

María Concepción Balboa Buika es deseo absoluto, encarnado en un cuerpo de 36 años delgado y moreno. Su música combina su raíz africana con una voz bien flamenca, toques de jazz y algo del lamento tanguero. Chavela Vargas la llama “mi hija negra”, Joaquín Sabina le dedicó su canción “Mi niña Lola” y Javier Limón –experto en conectar al gran público con toda clase de rarezas– quiso producir sus dos últimos discos (“Mi niña Lola” en 2006 y “Niña de fuego”, 2008). Nadie parece resistir al hechizo de esa voz. Los 700 porteños que la oyeron azorados en el ND Ateneo tampoco.

“La música no llega a una, ni una llega a la música. No, no, no. Tú ya estás en ella. Despiertas o no a ese latido”. En su caso, el despertar tuvo que ver con la infancia. Onorina, su madre, perteneciente a una tribu de la Guinea ecuatorial y bailaba todo al modo africano, ya fuera Tchaikovsky, Lucho Gatica o Michael Jackson. “Uno no canta para hacer bien o mal. Uno canta para poder cantar. Y si vas mal puedes cantar para aliviar el dolor”, dice Buika, y recuerda que su abuela, cuando no se atrevía a decirle algo a su madre, lo cantaba: “Una persona cuando canta no puede mentir. Con una persona que canta no puedes enfadarte”.

Noticias: ¿Es una forma de exorcizar los temores?

Buika: Yo lo tengo como una suerte de reconciliación. No queremos exorcizar, eso es mentira. Nos encanta ese pequeño padecer que hay detrás del recuerdo. En todo caso, lo que queremos es quitarnos el dolor, pero jamás olvidar.

Noticias: ¿Qué cosas no le causan deseo?

Buika: La victimización en una mujer. Me parece ridículo. No me creo esa mendicidad emocional.

Noticias: ¿Alguna vez se vio a sí misma así?

Buika: ¿Yo? ¿Como víctima? No. Cuando me arrastré fui total y absolutamente consciente de que me arrastraba. Cuando supliqué, fui total y absolutamente consciente de estar suplicando. En todo caso habré sido víctima de mí misma. Jamás de alguien a quien no consintiera como victimario.

Noticias: ¿En qué cosas se verduguea a sí misma?

Buika: ¡Pues coño, como todos! Cuando ando detrás del amor y sus vicisitudes, ahí nos dejamos hacer lo que haga falta y más, pero conscientemente. Somos una especie con una gran capacidad para el autoengaño, en especial el género femenino.

Noticias: ¿Qué es lo que más le gusta de su género?

Buika: Su capacidad para desdibujarse y reconstruirse, para morir y renacer y que, haya hecho lo que haya hecho, siempre puede volver a vestirse de blanco y recuperar a la niña que lleva adentro. Hoy en día ser mujer es un coñazo: implica ser la mejor madre, la mejor amiga, la mejor amante, estar divina, operarte, cocinar...

Noticias: ¿Siente esas presiones?

Buika: Nunca he sentido presiones. Partí de ser un desastre del que nadie esperaba nada. Era una gamberra que no servía más que para dar disgustos.

Así que parece que esta es la revancha –aunque ella jamás lo diría en esos términos– de esa gamberra que a los 8 años cruzaba su barriada pobre de Palma de Mallorca para ir a limpiar casas “bien” y así llevar un dinero a su hogar de seis hermanos. Es la revancha de la adolescente que decidió dejar el secundario a los 15 años porque no le daban la información que necesitaba. (“Soy hija de inmigrantes africanos, no me podéis contar que un dictador es un conquistador”). Es el desquite de esa mujercita que con 17 años aceptó bailar ligera de ropa en una discoteca. “Me parecía fabuloso moverme con esas luces cibernéticas. Hasta que el dueño me agarró y me dijo ‘El arte déjalo para tu casa’. No entendían mi belleza”. Es la revancha de la mujer que para comprarse su primera guitarra se empleó en una sex line: “Jadeaba como un pollo. Mi compañera decía: ‘Ay, mi chulo, ay mi chulo’ mientras amamantaba a su hijo y criticaba al pesado de su marido”. Y es el resarcimiento para la mujer que cargó a su niño de tres años y viajó a Las Vegas para hacer imitaciones de Tina Turner. Sin embargo, para ella no hay nada degradante. “Tengo un nivel de autoestima de la puta madre. Mi madre dice que he sufrido mucho en la vida. Nunca sé bien por qué lo dice, me quedo muy flipada”.

Noticias: ¿Cómo vive sus diferencias? Ser mujer y no hombre, ser cantante y no oficinista, ser negra y no blanca, ser bisexual y no heterosexual...

Buika: De todo lo que has nombrado no me creo nada. ¿Cómo es ser bisexual?

Noticias: No sé...

Buika: Yo tampoco. Yo solamente estoy preparada para vivir detrás de mis ojos, mis oídos, mi tacto... Al día de hoy no me he cuestionado qué es ser músico en esta vida.

Noticias: ¿En serio?

Buika: Nunca hablaría en broma de esto.

Noticias: ¿Sigue junto al padre de su hijo Joel?

Buika: No. Bueno, sí, de una manera muy rara. Nos casamos de a tres con África, una tía muy brava.

Noticias: Por lo visto no le importa lo que piensen...

Buika: ¡Nah! ¿Qué pueden pensar malo de ti?

Noticias: ¿Era la primera vez que se fijaba en una chica?

Buika: Sí. Y estaba mi mamá. Me decía “Esto es Sodoma y Gomorra, hija mía, pero bueno, soy tu madre, te apoyo”. Ahora los dos salen con unas tías buenísimas.

Noticias: ¿Sufrió mucho la ruptura?

Buika: ¿Sabes qué pasa? Yo he venido aquí a sentir la verdad, no a engañarme. El sufrimiento no me da miedo. La carne está para eso ¿eh? No para dejarla aquí cuando nos vayamos

Fuente: www.revista-noticias.com.ar

No hay comentarios: