29 sept. 2008

La cantante española Buika brinda un gran show en Buenos Aires, Argentina (Crónica)

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VOZ Y PIANO LA INTERPRETE FUE ACOMPAÑADO SOLAMENTE POR EL PIANO DEL CUBANO IVAN LEWIS.


Buika desciende de africanos. Sus padres son de la Guinea ecuatorial; ella nació en Palma de Mallorca y se crió en el ambiente de la música flamenca. Más allá del repertorio, el flamenco está en sus venas; en el timbre de una voz áspera y oscura, en la extensión del registro, en la forma ornamental y melismática del canto, en cierta forma de cortar la frase.

En Buika no se expresa una tradición musical en forma más o menos pura; lo suyo es la mezcla, y en esa mezcla también puede haber lugar para el tango, como se comprobó en su debut en Buenos Aires, el sábado en ND Ateneo, con la única compañía del pianista Iván "Melón" Lewis.

El efecto del tango sobreimpreso con el estilo del cante recuerda de inmediato las interpretaciones de Cigala o de Miguel Angel Poveda, atractivas no sólo por la calidad de esos artistas, sino también porque el tango cantado terminó volviéndose un género tan demagógico y estereotipado en la Argentina que esas intrépidas incursiones surgidas del fondo de la garganta flamenca parecían efectivamente venir en su rescate. La sensación se renovó con Buika, con su interpretación de Volver y de Nostalgias, el primero promediando el recital y el segundo entre los bises. Buika los convierte en explosivos melodramas, sin que se pierda un instante el hilo melódico original.

El recital recorre algo más de una docena de piezas; además de los tangos, coplas, alguna bulería, boleros o rancheras, varios de los cuales firma la propia Buika (letra y música) en el más puro estilo mexicano; entre ellos el impecable Miénteme bien, un hermoso elogio de la mentira. El repertorio de Buika está centrado en el universo del bolero, pero un bolero actualizado y no exento de ironía. Tal vez en esa mezcla de algo un poco burlón y al mismo tiempo desgarrado radica buena parte de su encanto.

Entre el piano y el micrófono de Buika se dispuso una mesita con dos botellas de agua mineral, un largo vaso de whisky que ella fue consumiendo lentamente con el correr del recital, y una cámara fotográfica con la que durante algunos solos del piano la embelesada cantante se puso a retratar al virtuoso y apuesto "Melón" Lewis, negro como ella pero nacido en Cuba; Lewis es un pianista armónicamente imaginativo, muy rítmico y activo, que nunca olvida dejar lugar para la voz.

Fuente: www.clarin.com

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